Yo no soy Hugh Jackman

De un tiempo a esta parte, eso significa desde hace dos años, he leído varios artículos en prensa e internet sobre actores y actrices “conocidos” que se han visto forzados a realizar otros trabajos que no son ante la cámara o sobre las tablas. Actores que se han visto “forzados” a combinar su profesión artística con otras que no lo son. Todo por supuesto tratado de una forma dramática porque ¿Cómo va a ser camarero “también”, un actor que ha trabajado con Pedro Almodóvar?

A mí se me caen las bragas. Como profesional del medio y profesional que jamás se ha beneficiado de una subvención y que no ha trabajado con Almodóvar, me parece de lo más chungo y de una falta de solidaridad con el resto de compañeros de la profesión brutal. No por parte del actor, sino del periodista que lo escribe como si fuese una deshonra.
Para empezar creo que estaría bien desmitificar que ser actor no es sinónimo ni de ser estrella, ni de trabajar con continuidad, ni de estar forrado. De hecho ser actor, es y sigue siendo, como en la maravillosa obra “¡Ay, Carmela!”, lo más inseguro que existe. Somos trabajadores itinerantes. Amantes de una profesión que te da poco y te pide mucho y que esta legislativamente fatal regulada entre otras cosas.

También existen mucho tipos de actores englobados en tres grandes grupos: Las súper estrellas, como Nicole Kidman, que son poco más de quinientos en todo el mundo. Los actores mediáticos que son algunos más y estos van por países y en función de las series de televisión y todos los demás que somos más de un millón. Estas estadísticas no son estadísticas oficiales pero es para hacernos una idea de los volúmenes. También hay muchos grupos de actores en función de su trabajo y talento, que no necesariamente va unido. Están los que tienen talento y trabajan, los que no lo tienen y trabajan, los que lo tienen y no trabajan y los que no lo tienen y no trabajan. Además de aquellos que trabajan según su carnet político o el circulo en el que se muevan. El circulo en esta profesión es importante, porque depende del circulo en el que te muevas puedes tener más o menos prestigio y más o menos trabajo. Los círculos pueden ser profesionales, políticos o los que se establecen por amistad. Yo nunca me he movido en ninguno, eso no me hace mejor o peor simplemente es mí realidad. Y eso que hubo una época donde acaricie el círculo de Almodóvar, no lo toque, pero lo acaricie. Fue en la época Almodovareña, mucho antes de la crisis, cuando comprendí la importancia de ser independiente, no solo como actor sino creativamente. Entendí que si dependía de los castings, esperaba a que el director de turno me descubriera o si me preocupaba de ir a una fiesta u otra esperando acercarme a un círculo u otro seria mi muerte artística. No soy de esperar, los castings después de mil los llevo fatal y jamás he sabido hacerme el simpático por compromiso y mucho menos por trabajo. A mí las personas me son afines porque me caen bien o hay conexión, no por que seas Almodóvar o la vecina del quinto. Gracias a ese pensamiento y a ser consciente que la crisis más que económica es del sistema, estoy consiguiendo sobrevivir de mi profesión haciéndolo todo. Yo escribo, dirijo, produzco, me muevo, decido y sirvo copas de vez en cuando. Claro que lo he hecho siempre antes y después de la crisis. Eso sí, decidí no tener ni hipotecas, ni hijos, ni compromisos económicos para dedicarme a lo que más me gusta. Lo que sí que tengo claro es que trabajar en algo que me importa una mierda para sobrevivir en un sistema que está podrido, no es de recibo. Y si alguna vez lo vuelvo a hacer será momentáneamente y siempre para poder volver a lo que más me gusta y sin dramas. Pero claro yo no soy Hugh Jackman, que yo haga algo así no es sorprendente porque para el resto del mundo yo no tengo un estatus de súper estrella, ni soy un actor mediático, es más se considera normal que yo combine mi trabajo actoral con otra profesión. Pero cuando uno es famoso o se le da un estatus de estrella, de alguna manera se le coloca una soga al cuello y te vuelves esclavo de ese estatus porque si dejas de trabajar te asocian al fracaso. Ya no existe nada más, has pasado de ser una estrella de la televisión a servir mesas. Como si eso fuese algo deshonroso, cuando es lo normal y lo habitual entre los actores.

Así que a partir de ahora cuando vuelva a leer un artículo sobre un actor “famoso” que tiene que trabajar de camarero pensare:
Yo no soy Hugh Jackman…pero soy libre.

Dani García

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