¿Y qué pasa si no puedes?

El mensaje permanente de "tú puedes" "lo puedes todo", la charlas motivacionales de gente que dejó lo que hacía para triunfar... dando charlas motivacionales. Puede dejarnos con una profunda sensación de frustración, incluso de culpa, ya que el mensaje es "si te esfuerzas, lo lograrás". Estas afirmaciones borran del escenario los contextos, las realidades, las capacidades y las circunstancias personales de cada persona.

Recuerdo siempre un consejo de Luisa Calcumil, maestra mapuche: "no todos los días podemos todo, pero todos los días podemos algo".

Decirle a una persona que debería poder lo que hoy no puede es una agresión flagrante. Por ejemplo, cuando una persona está viviendo una situación de estrés, su cuerpo está inundado de noradrenalina y cortisol, podemos decir que fisiológicamente NO PUEDE estar relajada, ni estar entusiasmada. No ahora y no sola. No es falta de voluntad, sino de posibilidad.

Otro ejemplo, cuando una persona lleva mucho tiempo realizando la misma rutina, sus caminos neuronales se han reforzado y NO PUEDE encontrar nuevas ideas o soluciones. No ahora y no sola.

Y a veces sólo ver ejemplos de otras personas o escuchar argumentos, la lleva a más angustia o frustración, lejos de hacerla sentir motivada. Porque la motivación nace de la vivencia de que aquello que nos ilusiona es posible y empieza en poder dar un primer paso. Y ese primer paso muchas veces necesita apoyo, porque debe estar centrado en lo que sí puede, generando el germen de lo que podrá.
Así, para llegar a lo que hoy no puede, necesita empezar por algo que sí puede, llevando la direccionalidad de fortalecer las capacidades que permitan instrumentarse para llegar donde quiere, incluso, mucho más allá.

Todas las personas tenemos derecho a "no poder" algo, buscar apoyo que le permita generar vivencias y construir universos de posibilidad, Porque la motivación requiere: desintoxicarse fisiológicamente, empoderarse emocionalmente y renovarse cognitivamente. Y esto se logra de manera experiencial, implicando los centros cognitivo, afectivo y motor.

No es magia, es ciencia.

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