Al encuentro de tu creatividad

Crear: gestar, engendrar, innovar

Muchas veces asociamos la creatividad a la habilidad de expresarse artísticamente, sin embargo es una capacidad del ser humano ligado a sus condiciones mismas de existencia.

Enrique Pichón Rivière propone “como parámetro indicador de salud la capacidad de desarrollar una actividad transformadora, un aprendizaje”. Salud es, entonces, la “adaptación activa a la realidad”. Según su concepción: “el sujeto está activamente adaptado en la medida que mantiene un interjuego dialéctico con el medio y no una relación rígida, pasiva, estereotipada”.

Para que esta actividad transformadora se haga presente, es necesaria la creatividad, capacidad propia del ser humano, presente entre todos sus potenciales genéticos que requerirá de ecofactores positivos que fortalezcan su desarrollo. El entorno social influirá desde las protovivencias (anteriores al nacimiento, en la relación de la madre con el feto hasta los primeros meses de vida) pasando por las etapas de desarrollo cognitivo, afectivo y motor, hasta los entrecruzamientos presentes a lo largo de toda la vida, para facilitar o no su desarrollo en los múltiples aspectos que permiten engendrar nuevas ideas, hábitos, soluciones, miradas, climas, vínculos, patrones, conductas, relaciones, enfoques, afectos, calidades, texturas…..

 

¿Dónde nacen las ideas?

Sabemos hoy que el ser humano posee tres cerebros:

Cerebro reptiliano: es el más antiguo y el encargado de velar por nuestra supervivencia como especie a través de la digestión, respiración, reproducción y ejecución de la respuesta de “lucha, fuga y congelamiento”

Cerebro mamífero: sistema límbico hipotalámico, responsable de las emociones y la relación con el afecto y la mediación entre estas, los instintos y la motivación, a través de su interrelación con el neocórtex.

Neocortex: cerebro “pensante”, gobierna el lenguaje, la cognición, el raciocinio y los movimientos voluntarios.

Fisiológicamente, entonces, podemos decir que  nuestras “ideas”, aunque no las percibamos como tales, provienen de tres centros cerebrales bien diferenciados.

“Estuve horas dando vueltas a este asunto y encontré la respuesta mientras me duchaba”, porque el cerebro límbico no puede actuar mientras el neocortex tiene el protagonismo, así que aprovecha que lo ocupemos en otra cosa para hallar respuestas que están entramadas en el tejido emocional y además, en nuestra capacidad de aprender.

Están ligadas a nuestro pensar, sentir y hacer.

Las artistas escénicas podemos reconocer rápidamente cuando “pensamos con el cuerpo”, diría más, pensamos/creamos con un cuerpo emocionado en acción. A partir de ahora cuando diga “idea” me estaré refiriendo a “ideas concepto”, “ideas cuerpo”, “ideas emoción”.

 

Para promover tu creatividad necesitarás, entonces, entrenar y dar nutrición a tus tres cerebros, desde el pensar, sentir y hacer. Hay múltiples caminos por los cuales avanzar, depende de ti dar el primer paso, camina, corre y vuela!

 

Patricia Davis

Patricia Davis

Llevo más de 25 años trabajando con grupos, focalizada en el desarrollo tanto a nivel personal como grupal y comunitario.

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